Me acuerdo de más cosas. La prima de Antonia se llama Paula, que no se me ha olvidado todavía. Aquella primera equipación de
futbol que nos compró el secretario viejo, que decíamos entonces. Las entradas a la
torre sin que nadie nos viera, aquellas tertulias en la
fuente larga, cuando era la fuente larga. O el
lavadero de más arriba, donde se estaba tan fresquito, lugar discreto y romántico, con su
tejado de chapa...El
bar de Issac, o el de "puños", el de Miguel en la
carretera, aquellas ligaillas
... (ver texto completo)