Hablando de
música, ahí va UNA ANECDOTA.
Ayer nos sorprendió que llegaran a la
plaza dos hombres que comenzaron a tocar el acordeón de manera prodigiosa en el banco que está junto a las
escaleras de la
iglesia. La mayoría de gente de la plaza observaba desde lejos sin acercarse por si tenían que dar propina (al menos eso es lo que oimos). Pues bien, nosotros lo hicimos y nos ofrecimos a ayudarles economicamente e incluso a facilitarles algo de
comida. Nos sorprendió su respuesta, no quería nada,
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