Nicanor, aquello fué una broma. Yo la se, pero cuéntala tú, que has tenido la idea. Saludos.
Bueno, parece ser que Celestino tenía por
costumbre arrimarse a ver la partida (de dominó, de truque,...) y que allí daba sus buenas mocholás. Así que un día, se les ocurrió aprovechar que se había quedado dormido para apagar todaslas luces, cerrar todas las
ventanas, en fin, para dejarlo todo completamente a oscuras y siguieron hablando y haciendo ruido con las fichas como si estuvieran jugando tan normalmente. Celestino se espabiló de repente en esa oscuridad diciendo: "Dios mío, que me he quedado
... (ver texto completo)