Está un catalán buscando
aparcamiento, y desesperado yo, implora a Dios diciéndole: -Señor, si me encuentras aparcamiento te prometo que echaré todos los domingos diez euros en la colecta de la
iglesia.
Sigue buscando y enseguida ve un sitio vacío.
Entonces, se dirige de nuevo al Señor y, le dice: -Señor, no te molestes en seguir buscando, que ya he encontrado yo aparcamiento.
(Hemos quedado en la "
casa" María, Rosi, Joseles y menda. ¿No os da nada a los demás?)