En el centro de la pared destaca una pintura barroca de Nuestra Señora de Guadalupe. Es un magnífico óleo que sigue la iconografía clásica novohispana de la "
Virgen Morena": La figura mariana aparece con las manos juntas en oración, vestida con su característico
manto azul verdoso cubierto de estrellas y una túnica de tono rosa con brocados. Está rodeada por el habitual resplandor o mandorla de rayos solares y apoyada sobre la luna creciente, sostenida por un ángel con las alas extendidas en la base. El marco dorado y ornamentado que rodea la tela incluye cartelas o pequeñas escenas laterales en sus
esquinas, las cuales ilustran de forma tradicional el relato de las apariciones de la Virgen al indígena
San Juan Diego en el cerro del Tepeyac (
México). Debajo del cuadro se sitúa una hermosa
pila litúrgica de mármol rojo veteado, labrada en un estilo clásico. Destaca por su fuste o pie fuertemente torneado y un perfil abalaustrado de gran dinamismo decorativo. Por sus características estéticas y el material, se complementa a la perfección con la riqueza cromática del cuadro y las texturas de la
arquitectura circundante.