Ostras es verdad, yo también me acuerdo de esas nocheviejas donde repartían botellas de champagne y las movíamos para que saliese el líquido, ya ves nos poníamos perdidos.Se pasa frío allí, pero merece la pena, la verdad es que es otra de las
costumbres que se han perdido, porque allí iba mucha gente y después de marcha hasta el día siguiente, que tiempos.