Es curioso, sin embargo, que en este caso, Antonio Riviere consigne el nombre de
Uga en su
mapa de la isla y no figure entre los
pueblos del distrito de Yaisa (escrito Jaysa por él), y eso que según confiesa él mismo estuvo en el lugar cuando todavía se sufrían los efectos de las erupciones del episodio volcánico del Timanfaya entre 1730 y 1736. Dice: «Este lugar [Yaisa] que estaba al pie del volcán, el que no se descubrió en tres días que estuve en él, solo se divisaba una luz como de una vela, y no estuve más tiempo, porque me lastimaba el pecho el polvo de las arenas» (Riviere 1997: 195).