Es uno de los puntos más populares de la isla porque te sitúa justo en el límite entre el exuberante norte y el árido sur, ofreciendo una panorámica de 360 grados del
Monumento Natural de los Roques. A tu espalda: Estás dejando atrás la vegetación más densa del
Parque Nacional de Garajonay, donde la
niebla suele ser protagonista. Frente a ti: Se abre el profundo Barranco de
Benchijigua, con sus laderas escarpadas y el Roque de Agando dominando el
paisaje como el pitón volcánico más imponente. A tus lados: Si te fijas en el resto de la panorámica, también puedes ver otros roques como Ojila, La Zarcita y Carmona, que forman parte del mismo conjunto geológico. Es un lugar muy especial no solo por las vistas, sino también por el Monumento a las Víctimas del Incendio de 1984 que se encuentra allí mismo, un punto de reflexión sobre la importancia de proteger este entorno natural.