La
iglesia (siglo XVIII) se articula conforme a una planta de
cruz latina, cuyo brazo longitudinal dispone de cuatro tramos cubiertos por una
bóveda de medio cañón con lunetos. La zona del crucero está coronada por una
cúpula sobre pechinas. A los pies del templo se ubican sendos
coros, uno para los legos y otro para los monjes. De acuerdo con la
tradición cartuja, tras el presbiterio se sitúa una pequeña
capilla, dedicada al Sagrario, de traza elíptica y cubierta cupular. La autoría del diseño constructivo se adjudica a J. de
Aragón y a fray Miquel de Petra, junto al italiano Jacinto Cocchi, mientras que en lo
ornamental destacan las intervenciones de Adrià Ferrán, Josep Folch y Manuel Bayeu.