Sólo arrabales como
Santa Catalina o el Molinar extendían tímidamente. No es hasta 1900 que Palma aprobó el Plan Calvet de urbanismo, a partir del cual la ciudad se ensanchó mucho más allá de sus muros defensivos. En 1902 se inició el derribo de las
murallas, con lo cual empezó a ensancharse la ciudad, proceso que sólo se interrumpiría dramáticamente durante los desgraciados años de la Guerra Civil.