Durante la Guerra del Francés (1804-1814)
Mallorca no fue escenario de ningún
campo de batalla, sin embargo esto no quiere decir que en viviera al margen. Palma se convirtió
refugio de muchos peninsulares. La ciudad se llenó de gente de todo tipo y condición. A pesar de este repentino incremento de población, Palma siguió creciendo intramuros.