9. La mujer 'emparedada' en la
Catedral. Una vez instalada, Elisabet ordenó tapiar las
puertas de salida al
Mirador y dejar solo un torno por donde le pasaban la
comida. En su habitáculo, por la parte de la
iglesia, abrieron una pequeña
ventana que usaba para sus largas horas de oración. El
pueblo la conocía como la Dama Emparedada. Allí acabó sus días, en 1589, después de 13 años de encierro voluntario.