3. Sleepy Hollow, un siglo antes. Según la
tradición, el conde aceptó la ayuda del Diablo para construir una
torre muy alta en su
palacio de Can Formiguera, en el carrer de la Portella, 11, desde la que podía ver el
patio del
convento y a su amada, Margalida. 4. Un velatorio con sorpresa. En la
calle de Fonollar, 2 nos encontramos ante una
portada manierista, la de la
iglesia del convento de
Santa Clara. En época del rey Jaime I, en el siglo XIII se levantaba aquí un convento franciscano. En una ocasión, se velaba el cuerpo de una noble dama a la que iban a enterrar con uno de sus anillos más valiosos. Cuando todos se marcharon, uno de los guardias decidió robar el anillo. Como no lo podía sacar del dedo, decidió morderlo. ¡Ella se despertó, y ya no hubo entierro!