La
catedral de Palma está en el sitio de la mezquita que se encontraba frente al
Palacio Real de La Almudaina durante la ocupación musulmana de
Mallorca. La
historia de la Seu comenzó, cuando el rey Jaume I viajó a la isla: luchando contra un
mar agitado, su flota de
barcos y hombres se enfrentaron a un gran peligro, y el
joven rey juró que si tenía éxito en su misión de librar a la isla de los moros, construiría una catedral enorme.