Jaime II de
Mallorca ordenó en su testamento de 1306, ser enterrado en una
capilla dedicada a la Trinidad que se edificaría en la
catedral. A principios del siglo XIV va a ser precisamente en esta capilla desde donde se van a comenzar las obras de la catedral, junto al presbiterio que la documentación denominada como «capilla nueva» y actualmente como capilla Real, seguramente a la muerte del rey en el año 1311 la capilla no estaría finalizada.