Los principales defensores de la nueva
capilla fueron el obispo Teodor Úbeda i Gramage y el canónigo Pere Llabrés i Martorell y la reforma fue llevaba a cabo por la Fundació Art a la Seu, con la financiación de diversas instituciones públicas y entidades privadas. En la actualidad la anterior verja artística de la capilla permanece desmontada en la verja del portal del
Mirador expuesta desde hace años a las inclemencias del tiempo.