Gaudí eliminó el
retablo barroco de la
capilla Real que tapaba la capilla de la Trinidad y el retablo
gótico y comenzó a abrir
ventanas y
rosetones. Gaudí trasladó el
altar mayor hasta estar debajo de la primera vuelta del presbiterio y movió la sillería del
coro, obra de Felip Fulló, desde el coro renacentista, en mitad de la nave central, hasta los muros laterales de la capilla Real.