En concreto, se produce dos veces al año (el 2 de febrero y el 11 de noviembre), coincidiendo con la festividad de la Candelaria y
San Martín, respectivamente. En esos días, la luz del sol atraviesa el
rosetón mayor y su
reflejo se proyecta en la pared de delante, de forma que, durante un corto período de tiempo, se refleja uno sobre el otro, formando un doble rosetón: Uno de vidrio y otro de luz.