La
Casa de l’Almoina es la
puerta de entrada turística a la
Catedral de Palma, por lo que a veces pasa desapercibida. Y vale la pena una contemplación atenta y pausada, pues la simetría arquitectónica y decorativa de su
fachada nos muestra uno de los mejores legados renacentistas de
arquitectura civil de Palma. La autoría hace falta atribuirla a un tardío seguidor de Guillem Sagrera o a alguno de sus discípulos.