Después de admirar los detalles del Portal del
Mirador, puedes entrar en el interior para disfrutar de los
colores de la luz que pasan a través del
rosetón y las
vidrieras, de imponentes
columnas de más de 20 metros, de la sorprendente
capilla del Santísimo de Miquel Barceló y del toque que dejó el genio Gaudí en la reforma que hizo a principios del siglo XX.