Durante siglos en su parte derecha estuvo el famoso
convento de
Santo Domingo,
monumento gótico de primero orden. Demolido a principios del siglo XIX como consecuencia de la ley de desamortización eclesiástica promovida por el Estado, en el solar que ocupaba se alzaron nuevos
edificios de viviendas burguesas que forman un espléndido conjunto de
arquitectura urbana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.