Durante el resto del conflicto,
Mallorca pasó a convertirse en una base aeronaval italiana y la presencia de tropas
militares se vio incrementada considerablemente hasta convertir la isla en uno de los epicentros del tráfico aéreo y marítimo en el Mediterráneo. Después de la victoria de Franco en abril de 1939, las tropas italianas comenzaron con un repliegue que duró más de dos años.