Los antecedentes del
convento de capuchinos de Palma son del año 1623, cuando ya hubo un intento de llegada de los frailes, pero debido a la oposición de los franciscanos, entre otros, no fue hasta 1626 que pudieron venir los primeros religiosos de esta orden procedentes de la
casa de
Zaragoza. El permiso no fue obtenido hasta 1677.