En 1346, fue el rey Jaime III quien asistió a su consagración una vez que se consideró "finalizada", aunque los trabajos y acabados continuaron bastantes años después, ya que no se terminó hasta 1601, y, en rigor, se siguió (y se sigue) reformando y restaurando cada poco tiempo. La conquista de la isla en poder de los musulmanes por parte de Jaime I el Conquistador en 1229 va a producir, entre otras cosas, el restablecimiento de la diócesis de
Mallorca, aunque el nuevo obispo Raimon de Torrelles no va a ser nombrado hasta finales de 1237.