El
castillo de
Capdepera fue construido en 1300 por orden del rey Jaime II, sobre los restos de una villa musulmana. Según la
tradición, Jaime I mandó encender grandes
hogueras en el lugar que ocupa hoy el castillo, claramente visibles desde
Menorca, donde los musulmanes las tomaron como
señal de un gran
ejército, lo que precipitó la capitulación de la ciudad y la firma del tratado de Capdepera, por el que Menorca pasó a ser tributaria de la Corona de
Aragón.