Después de la conquista del territorio de
Artá por el rey cristiano Jaime I de
Aragón el 31 de marzo de 1230, el rey consideró necesaria la construcción de una
iglesia parroquial. El 24 de septiembre de 1240, la iglesia fue construida por el obispo Ramon de Torella - Ramon de Fraga, del
monasterio de Bellpuig.