El hábito dominico: Viste la túnica blanca y la capa negra características de la Orden de Predicadores (dominicos), adornadas en esta pieza con detalles dorados de estilo polícromo. El dedo índice apuntando al
cielo: Este gesto es su rasgo más icónico, representando su labor como predicador y su constante recordatorio de la justicia divina, el juicio final y el
camino hacia Dios. El libro en su mano izquierda: Sostiene las Sagradas Escrituras o sus propios sermones, simbolizando la sabiduría y la evangelización. Peana de nubes: La figura se apoya sobre una base que simula nubes con querubines, lo que eleva su carácter celestial y místico dentro del templo. Es una de las representaciones religiosas clásicas de este
santo valenciano, cuya devoción está muy extendida por las
iglesias de las Islas
Baleares.