La
arquitectura tradicional de este templo destaca por los siguientes elementos visibles: Contraste cromático: A diferencia de la mayoría de las
iglesias ibicencas que son completamente encaladas en
color blanco, esta
fachada incorpora un llamativo relieve en tono ocre amarillo o almagre, un color muy característico que comparte con su famosa
espadaña campanario. La
hornacina superior: Encima del dintel de la robusta
puerta de madera, enmarcada por molduras decorativas barrocas, se ubica una pequeña hornacina o nicho que resguarda la figura blanca de una
santa. Esta representa a
Santa Gertrudis de Helfta, la monja benedictina del siglo XIII que da nombre tanto al templo como a la localidad.