La
cueva se desarrolló sobre
roca caliza a lo largo de más de 100.000 años. En la escena se distinguen: Pequeñas marcas rojas y negras grabadas en la roca guiaban a los contrabandistas de vuelta al
mar. Aún hoy permanecen para que tú las descubras. La cueva se formó lentamente durante más de 100.000 años, gota a gota, gracias a la
piedra caliza y el
agua. Entre
acantilados protegidos,
pinares y aves marinas se encuentra la cueva de Can Marçà, un
balcón vivo sobre el
Port de Sant Miquel. La iluminación artificial que se observa en la toma resalta los tonos dorados y ocres del óxido de hierro y el carbonato de calcio que componen sus paredes. Hay quien dice que, aunque
Ibiza es una isla pequeña, oculta mil
rincones secretos. Entre ellos, calas de arena blanca, encantadores cascos históricos, entornos naturales de excepción, y
mercadillos hippies.