! La imagen capta los impresionantes e imponentes
acantilados de
piedra caliza mesozoica, que se elevan casi en vertical desde el
mar Mediterráneo hasta alcanzar unos 382 metros de altura en su punto máximo. Textura y Relieve: La superficie rocosa muestra una severa erosión provocada por el viento marino y la salinidad. Es posible observar pequeñas oquedades y
cuevas naturales en las paredes escarpadas. Biodiversidad Oculta: Aunque desde el
barco parezca un desierto de
roca inerte, este espacio está estrictamente protegido como una reserva natural (parte del
Parque Natural de Cala d'Hort, Cap Llentrisca y Sa Talaia). Alberga una
flora endémica única, además de importantes colonias de aves como el halcón de Eleonora y una subespecie autóctona de la lagartija ibicenca.