Estás navegando justo al pie de sus vertiginosos
acantilados, los cuales se elevan casi en vertical desde el
mar Mediterráneo hasta alcanzar los 382 metros de altitud. La
roca muestra los efectos de la erosión del viento y del salitre, creando caprichosas texturas, tonos grisáceos y rojizos, y la clásica franja oscura en la línea de flotación debido al batir constante de las olas. En la parte superior derecha destaca una enorme oquedad o
cueva natural tallada en la roca. Toda la geología de Es Vedrà está repleta de
grutas, oquedades y grietas de difícil acceso. Estas formaciones alimentan muchas de las famosas leyendas locales: desde historias de
gigantes submarinos y avistamientos de OVNIs, hasta los relatos del siglo XIX del Padre Francesc Palau, un
ermitaño que pasaba largas temporadas viviendo en las
cuevas del islote y afirmaba experimentar visiones místicas.