Lo que estás viendo justo enfrente son los
acantilados calcáreos y las
cuevas marinas típicas de esta franja de poniente. Si ya habéis dejado atrás la
Cueva del Amor, la gran oquedad oscura que se aprecia en el centro del
acantilado forma parte del sistema de
grutas que los
barcos de
excursión suelen bordear o visitar. Las Cavidades del Acantilado: Esa gran boca oscura en la
roca es un excelente ejemplo de la intensa erosión kárstica de
Ibiza, donde el oleaje excava galerías subterráneas y
refugios que históricamente usaban los contrabandistas y piratas para esconder mercancías. El relieve de la costa: Hacia la izquierda de la imagen se aprecian algunas edificaciones blancas mimetizadas entre el bosque de
pinos y sabinas mediterráneas. Esta vegetación es la que corona toda la planicie que conecta por tierra el
sendero entre ambas calas.