Es una de las
postales más reconocibles y apreciadas por los viajeros que visitan las Islas
Baleares. Los
barcos fondeados: El
mar en calma está salpicado por veleros, catamaranes y pequeñas
embarcaciones de recreo que aprovechan la protección natural de la
bahía para resguardarse. Muchos de ellos se colocan estratégicamente en esta zona al caer la tarde para disfrutar de las vistas desde el
agua. La
puesta de sol: El sol se encuentra semioculto tras un
manto de nubes altas y difusas. Esto crea un efecto de luz suave, filtrada y dorada, que se refleja de manera lineal sobre la superficie del agua. La línea de costa al fondo: En el horizonte se puede apreciar la silueta del perfil urbano de Sant Antoni. Destacan las edificaciones de baja y media altura que bordean el
puerto y el
paseo marítimo.