Estas formaciones son muy comunes en el litoral de
Ibiza, especialmente en las zonas compuestas por
rocas calcáreas erosionadas por el
mar y el viento. El relieve de la
roca (Kárstico/Alveolar): La superficie texturizada, rugosa y llena de pequeños orificios se debe a la erosión salina y al impacto constante del oleaje (proceso conocido como haloclastia). El
agua del mar se mete en las grietas, se evapora, y los cristales de sal al crecer rompen la
piedra poco a poco creando ese aspecto de "queso Gruyère". La pocita o charco: La cavidad más grande funciona como un pequeño ecosistema aislado cuando baja la marea. Al acumular agua de forma semipermanente, se calienta con el sol y permite el desarrollo de vida.