Un espacio de transición arquitectónica típico de las
iglesias ibicencas.
Arquitectura tradicional: Se observan gruesas
columnas cuadradas de mampostería encalada en
color blanco reluciente, contrastando de manera directa con las robustas vigas de madera oscura expuestas en el techo y el clásico suelo rústico pavimentado con losas de
piedra irregular. Como bien mencionas, este es el icónico porche de la
iglesia fortificada, levantada originalmente a inicios del siglo XIV, que servía tanto de punto de encuentro social para los feligreses al salir del templo como de área protegida ante el intenso sol de
Ibiza o las inclemencias del tiempo.