El
edificio: Destaca una
arquitectura típica ibicenca de líneas limpias combinada con una llamativa
fachada blanca con molduras de
color amarillo mostaza y
ventanas con contraventanas de madera oscura. Entorno fortificado: En la
esquina inferior izquierda se aprecia un imponente muro de
piedra natural y vegetación colgante que sostiene las
terrazas elevadas de los locales adyacentes, integrándose con el sistema de
murallas de la antigua ciudadela. Al fondo, a la derecha, se abre paso una estrecha y empinada callejuela blanca que invita a adentrarse en los
barrios históricos.