Fachadas de
piedra: Los
edificios exhiben los tonos tierra y ocres típicos de la piedra calcárea de la isla, con muros gruesos diseñados históricamente para proteger del calor y de los asedios piratas. Portales de medio punto: En la parte inferior se aprecian
arcos adovelados de piedra, elementos muy característicos de las antiguas
casas señoriales y almacenes ibicencos.
Balcones tradicionales: Destaca un
balcón con barandilla de hierro forjado apoyado sobre repisas de piedra, junto a
ventanas estrechas equipadas con contraventanas de madera para regular la intensa luz mediterránea. Callejones sombríos: La
fotografía está tomada desde abajo en una
calle estrecha, una disposición urbana clásica que genera
sombra de forma natural para mantener las
vías frescas durante el
verano.