Recogida de
agua de
lluvia: Este pequeño
pozo encalado comunica con un depósito subterráneo que servía para recoger el agua pluvial filtrada desde la gran cubierta del templo. Recurso de supervivencia: Al ser
Formentera una isla con una extrema escasez de agua dulce, contar con reservas hidráulicas seguras dentro del recinto era vital para la población. El muro macizo y austero de
piedra que observas justo a la izquierda pertenece a la propia
iglesia. Construido entre 1726 y 1738, este templo no solo se pensó para el culto, sino como un
refugio fortificado para proteger a los habitantes de los constantes ataques de los piratas berberiscos. La pequeña compuerta de hierro que ves en la estructura blanca servía precisamente para resguardar y tapar el punto de extracción del agua, evitando su contaminación o sabotaje en situaciones de asedio.