El Confesionario: Es una estructura de madera oscura diseñada para el sacramento de la reconciliación (o confesión). Está coronado en la parte superior por una pequeña
cruz de madera, que simboliza la fe católica y el contexto sagrado del mueble. La Cortina Morada: El compartimento central está cubierto por una cortina de
color morado o púrpura. En la
tradición litúrgica católica, el morado es el color que simboliza la penitencia, la preparación espiritual y la reconciliación, muy utilizado durante los tiempos de Cuaresma y Adviento. Esta cortina resguarda el espacio donde habitualmente se sienta el sacerdote (confesor) garantizando la privacidad del acto. Compartimento del Penitente: A la derecha de la cortina se observa una apertura lateral. Es el espacio donde el fiel o penitente se arrodilla o se sitúa para confesar sus pecados a través de una rejilla divisoria que separa ambos compartimentos.