Diariamente desembarcan cientos y cientos de turistas ávidos de recorrer los caminos que conducen a distintos lugares: playas, La Mola..., lo que deriva en una importante actividad en restaurantes y bares, pero también en el sector de alquiler de automóviles, motocicletas y bicicletas, amen del tráfico de viajeros en los ferrys que unen Formentera con Ibiza.
Lugares bonitos en las proximidades de este aparcamiento y restaurante, donde, por cierto, por un triste café con hielo te soplan 3,00€. La Agencia Tributaria debe encargarse de vigilar si se expiden tiques con las consumiciones que se despacha. El café era algo más que corriente, pero su precio exagerado.
Un lugar bonito para disfrute de los más privilegiados.
Costa acantilada la que predomina entre Es Canar y Santa Eulalia, donde no faltan las casas entre la tupida vegetación de pinos del lugar.
Una muestra de la grandiosidad de la fortificación que defendía de ataques a Dalt Vila es esta puerta presidida por el escudo del rey Felipe II.
Calas con acantilados a los que solo llegan las gaviotas
Aguas limpias y arenas finas, es una de las playas más atractivas de la isla a la que acuden mucha spersonas.
Playa larga y concurrida, cercana a la capital isleña, pero con dificultadas para encontrar donde dejar el automóvil.
No es que la playa sea mala, pero no es la mejor, ni de lejos, de una isla donde recorriendo pocas distancias hay muchas donde elegir.
El rio que pasa bajo el puente es el único curso de agua perenne todo el año.
Arenal extenso junto a una de las zonas más cotizadas de Ibiza.
Las iglesias de las Pitiusas aparecen todas encaladas en blanco, por lo menos en la fachada principal y laterales -hay más excepciones en la posterior-, esta es la única que he encontrado con su piedra original, algo que me ha agradado, aunque a su izquierda han anexado un edificio más moderno que rompe el encanto. Podían haber copiado del que está a la derecha!
Los lugares de ocio y descanso están fundamentalmente orientados al turista extranjero.
Muchos establecimientos dedicados al lujo de gentes adineradas, pero que en nada han previsto para alojar a sus trabajados a los que míseramente pagan y explotan para, que en muchos casos, los que tienen suerte, paguen por una habitación o similar la mitad de sus sueldos. Vergonzosa administración y sindicatos consentidores de tales desmanes.
Una bonita playa de fina arena blanca, con aguas cristalinas y la conveniente vigilancia para seguridad de los bañistas.