El
Parque-
Jardín Histórico en el que se enclava el
monasterio es un lugar paradisíaco, en el que el
agua y la exuberante vegetación son los protagonistas:
árboles centenarios, espectaculares saltos de agua y misteriosas
grutas salen al paso del visitante mientras se deja guiar por los
senderos.
El Baño de Diana, la
Gruta de Iris, el
Lago del
Espejo, la Peña del Diablo… Son algunos de
rincones mágicos rodeados de leyendas populares y mitología, que se suman al de sorprendentes
cascadas como la Trinidad, la Caprichosa o la Cola
Caballo (esta última la más alta del parque con 53 metros de caída).