No se puede medir la felicidad de dos personas que se aman indistintamente de que sean homos o heteros, se quieren, se respetan y punto, en cuanto a eso ¡¡ nada que objetar !! pero no se puede pretender cambiar algo como es el concepto que desde siempre ha existido del MATRIMONIO como tal. Es legítimo el que la unión de un hombre y mujer sea llamada matrimonio y por lo tanto sería como muy bien dicen por ahí marear la perdiz.
La Iglesia nunca va aceptar el matrimonio de dos personas del mismo ... (ver texto completo)
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