El
castillo o alcazaba se erige sobre un grandioso peñasco de forma triangular, que junto con la
torre de la Muela y la del Andador constituía el núcleo defensivo más importante de la ciudad. Sus restos, datados a partir del siglo X, tenían la consideración de Medina; es decir, de ciudadela en la que habitaba el señor. Además de las
torres defensivas y los aljibes de abastecimiento de
agua, destacan las excavaciones de varias viviendas que evocan lo que debió ser una corte palacial de lujo y riqueza, baños y perfumes, en
fiestas donde la
música, la
danza y la sensualidad deleitaban a los Ibn Razin y su corte.