Se sienta en su silla, mirando al
mar y con su libro en la mano.Le gusta mucho la lectura según me contó. Le miro sin querer, detrás de mis gafas negras y mi gorra roja, intento aprender de ese corazón grande como su cuerpo. Le admiro por su capacidad de ayuda y de entrega a la gente que es más débil.
Con la marea alta llegó y se alejó mirando al sol montado en su canoa. El viento ondeaba el
agua al igual que su melena
color azabache.
Dos
veranos a 5 metros de distancia y 2 dias cuerpo a cuerpo.
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