El
Puente Nuevo: A pesar de su nombre, se terminó de construir en 1793 tras más de 40 años de complejas obras dirigidas por el arquitecto José Martín de Aldehuela. Su propósito fundamental fue conectar la zona histórica y antigua de la ciudad (la Ciudad) con el
barrio más moderno que se expandía hacia el norte (el
Mercadillo). El Tajo de
Ronda: El puente se yergue de manera imponente salvando una garganta excavada por el
río Guadalevín que cuenta con casi 100 metros de profundidad. La iluminación
nocturna resalta perfectamente la textura de los sillares de
piedra extraídos del propio fondo del desfiladero, logrando que el puente parezca una extensión natural de los mismos
acantilados.