¿Y dices que me estoy equivocando, con esa boca que tienes, que cada vez que hablas, sueltas una espuerta de cagajones? Pero, tía ¿tú de que vas? Métete la política por donde te quepa pues, creo yo que, no te he hablado de política, tan sólo he respondido a tus ataques de mierda mientras, tú sigues erre que erre con lo de fascistas y no sé que más. A ver, dime, ¿qué culpa tengo yo que hayas tenido una infancia entre monjas, en un convento de clausura donde, la única criatura de género masculino que ... (ver texto completo)