Las tierras del Valle de Abdalajís están casi totalmente rodeadas por el extenso municipio de Antequera, y sólo una pequeña parte de ellas –en realidad un estrecho corredor- se abre al Valle del Guadalhorce. La sierra, que toma el nombre del pueblo, se erige, imponente, detrás del caserío de la villa, que queda resguardado por una formidable pared caliza, mientras que en el lado opuesto el paisaje se torna mucho más amable y queda resuelto en suaves lomas en las que abundan el olivar y el cereal. ... (ver texto completo)