Mucha atención, señores, que ahora vamos a contar
la más grande quedada que se pueda imaginar,
no crean que exagero, pues no suelo exagerar,
que todo es verdadero, ya usted lo comprobará.
La historia empieza un día, un día de calor,
que el pregonero D. Antonio ir a la romeria pensó,
se cuelga la sombrilla, la mesa, el ordenador,
la nevera, doce sillas, la tortilla, el transistor
y con mucho interés le dijo a su mujer:
"Ana, móntate en la burra ya, ... (ver texto completo)
la más grande quedada que se pueda imaginar,
no crean que exagero, pues no suelo exagerar,
que todo es verdadero, ya usted lo comprobará.
La historia empieza un día, un día de calor,
que el pregonero D. Antonio ir a la romeria pensó,
se cuelga la sombrilla, la mesa, el ordenador,
la nevera, doce sillas, la tortilla, el transistor
y con mucho interés le dijo a su mujer:
"Ana, móntate en la burra ya, ... (ver texto completo)