Una
noche de
verano pasé por la alameda, me quedé mirando silenciosamente el lugar donde el tiempo se habia detenido,el lugar donde no existía nadie mas que nosotros y pensé: que dulce sería disfrutar en este momento de su compañía, que bonito sería estar ahora contemplando el
cielo a su lado, de forma que pareciese un sueño del que no me despertara, tener la impresión, imaginar, que es una ilusión que estamos a punto de alcanzar juntos y entonces, solo entonces, cuando la hubiesemos logrado... Despertarme.
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