La gnete de
villacarrillo es humilde, a veces incluso excesivamnte, un ejemplo para otros
pueblos y para todas las capitales: la prepotencia no conduce a ningún sitio, un claro ejemplo de lo que dice el evangelio: "el que quiera ser el primero que sea el último".
Por eso, a nivel moral, el villacarrillense medio tiene algo que hoy, en pleno siglo 21, y donde triunfa la prepotencia, es imposible de encntrar.
Lo mejor que tiene villacarrillo no es su
sierra, ni sus
monumentos, ni su clima:; lo mejor
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